21.12.06

Trópico invertido

El jardinero triste pensaba en faldas de cuero cariparejo en el fangal. En el jardín de la fe fugada mentaba al jabalí metido en abono para espantarlo de las flores. Baila el veneno recurrente de silicato en sus botas. Lisa tiene asma cuando su claro espinazo se desmonta al andar. Piensa en su escarpelo como un canario rojo al volar. El limonero y la palmera forman una eme por la que la nutria y el jilguero bailan. No hubo cuarentena de trompas en el lavabo a instancias del fiel ayudante. Él es la espina del chacal teñido de blanco. Le gusta oír a Marta cantar por la radio mientras los niños patalean y rápido le dibuja una tabla la pitonisa de Huesca. A la pollina olvidadiza se le examinan la nariz y el pie en el Arca de Noé. Puede figurar escamas como helechos el delicado camarero cuando despluma y cuece buñuelos.
Es un bonito palacio no apto para todos los sueños.

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