12.3.08

El pulso del cirujano

Hace un par de meses leí “El Conocimiento Secreto” de David Hockney. Me agradó encontrarlo de casualidad en la biblioteca y ante tanto retrato antiguo, no puede resistirme y me lo llevé a casa. Conocía de antemano el asunto y la polémica generada por sus teorías porque había visto reportajes en la televisión sobre el documental. Y aunque algunas técnicas desveladas me parecen muy creíbles, hay cosas absurdas en sus deducciones detectivescas. Podría extenderme largo y tendido, pero mejor dejo paso a éste artículo en inglés, eso sí, pero con fotografías del libro. Una cosa es afirmar que los antiguos pintores tenían sus trucos y otra es afirmar que no se puede pintar así de maravillosamente tan sólo con talento natural.

Confieso mi ignorancia sobre el autor, pensé que se trataba de un historiador de arte, no de un pintor, más cuando observé sus retratos a los vigilantes (en el enlace anterior). Ese señor puede pintar con cierto encanto e ingenuidad, pero no sabe dibujar. Sé que mucha gente metida en el mundo del diseño y de la imagen no sabe dibujar, pero yo no podría mirarme en el espejo. Es como si las Spice Girls dijesen que Pavarotti cantaba así gracias a las claras de huevo, como si todos los años de estudio fueran una minucia.

Dibujar es importante. Es una pena que no enseñen a entrenar el ojo en los colegios. A nosotros nos ponían unas láminas para copiar y el que podía, bien, y el que no, a hacer churros. Observar es asunto del cerebro: un punto de referencia, un poco más a la derecha, un poco más a la izquierda, ...una y otra vez. La capacidad de observación es útil para muchas profesiones, Policía, por ejemplo. E insistiendo se consiguen resultados, que con el tiempo se automatizan.

Para Hockney, ¿el pulso de los cirujanos, se conseguiría únicamente con brazos mecanizados?